Quiero una motocicleta


Eso es lo que cantaba Tony Ronald, con acento de guiri de vacaciones en Benidorm. La verdad es que llevo unas semanas viendo precios de motos, e incluso el otro día me pase por un concesionario a preguntar. Siendo recional, sólo le veo inconvenientes:

  • La usaría sólo entre semana para ir a currar.
  • Nueva son 2.500 euros, y de segundamano no bajan de 1.000 una decente.
  • Añádele el seguro, impuesto de matriculación…
  • Puede que una mañana te despiertes y ya no esté allí.
  • Los díás que llueve, te mojas.
  • Montar en moto no mejoraría mis dolores de espalda.
  • Por no hablar de que una caida en moto es una señora caida.
  • Y que me tendría que cortar el pelo más a menudo (mientras me quede pelo, claro.)

Pero a pesar de todo, alguien me ha dicho que la Honda Shadow me pega. Lástima que ya no se fabrique. Añado la Aprilia Compay 50 Custom Retro a mi lista de deseos, que se parece un poco.

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